“Ya nadie quiere trabajar.” “Las nuevas generaciones no se comprometen.” “No hay talento.” "Las empresas no me dan la flexibilidad que quiero". "No hay oportunidades"
Estas frases se repiten con frecuencia en conversaciones. Sin embargo, cuando salimos del discurso y entramos al mercado real, entrevistas activas, procesos en curso y conversaciones honestas con talento, la lectura cambia.
El talento sí quiere trabajar. Lo que no quiere es seguir navegando procesos improvisados.
Hoy, el cansancio no viene del trabajo en sí. Viene de la incertidumbre, del desorden y de la falta de coherencia entre lo que las empresas dicen y lo que realmente hacen.